Y un día, la película sobre la violencia en el fútbol se repitió. Una bala mató a un hincha y, como cada vez que suceden este tipo de situaciones, los personajes de siempre volvieron a salir a escena y actuaron como era previsible.
Los dirigentes, por ejemplo, se miraron a las caras y decidieron que la fecha debía continuar. No repararon en la gravedad de la situación porque, simplemente, no saben que hacer. El eterno Don Julio, a un costado de la escenografía, observó su anillo y esbozo con facilidad sus palabras preferidas: todo pasa. ¿Podrá acaso mirar a los ojos de la familia de Emmanuel Álvarez, el hincha de Vélez asesinado, y decirles que todo pasa?
Los organismos estatales no tienen líneas de dialogo ya que no pueden decir nada, no tienen respuestas, no poseen soluciones. Se suman a esta especie de cultura que pregona Julio Grondona: el todo pasa. La policia es en esta historia un simple actor secundario, incapaz de ofrecer una actuacion determinante para darle seguridad a la sociedad.
Los violentos, los barra bravas, están ahí, visibles. Son protagonistas. Aparecen constantemente en escena y todo el mundo los conoce. Incluso, muchos salen dando notas por los medios, como las celebrities del espectáculo. Aunque, curiosamente, muchos aseguran que no los ven, que no saben de su paradero. ¿Por qué si todos saben quienes son dicen que los desconocen?
La justicia es una espectadora de lujo de esta historia. Sentada en una cómoda butaca, se dedica a disfrutar del show y aplaude a la impunidad, una gran actriz de reparto.
Algunos periodistas cumplen un rol importante en esta producción. Son los encargados de realizar un guión que tiene como objetivo producir un discurso que sea capaz de generar enfermedad en la sociedad. Frases como ¨hay que ganar porque es lo único que importa, caso contrario se fracasa¨, ¨este es un partido de vida o muerte para tal equipo¨, ¨los hinchas tienen que saber que si no gana el DT x se tiene que ir ya mismo¨, son funcionales a la violencia que hoy impera porque crean en los hinchas un clima proclive a que se produzcan ciertos hechos que después, estos mismos periodistas, repudian golpeándose el pecho y preguntándose porque pasa lo que pasa.
Quizás a esta altura estos personajes no se den cuenta que hacen posible la realización de este filme. Seria bueno que de una vez por todas alguien le ponga un freno a esta película.
Juan Pablo Kavanagh jpksociales@hotmail.comLabels: futbol, violencia